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DPA
DOCUMENTS DE PROJECTES D' ARQUITECTURA
ARTICULOS
DURANTE AÑOS PENSÉ EN LA ARQUITECTURA. [pdf]
Fernando Távora
NULLA DIES SINE LINEA. FRAGMENTOS DE UNA CONVERSACIÓN CON F. TÁVORA. [pdf]
PERFI L DE FERNANDO TÁVORA. [pdf]
César Portela
EL MERCADO DE VILA DA FEIRA: LA CONSTRUCCIÓN DE UN LUGAR. [pdf]
Jaume Sanmartí
LA QUINTA DA CONCEIÇÃO: OPUS CON AMORE. [pdf]
Javier Frechilla
EL CEDRO. [pdf]
Carles Fochs
CASA EN EL PINAR DE OFIR. [pdf]
Antonio Barrionuevo
CASA DA COVILHÃ. [pdf]
Bernardo Ferrão
LA POUSADA DE SANTA MARINHA O EL FLUIR DE LA HISTORIA. [pdf]
Alexandre Alves Costa
LA REGLA Y LA EXCEPCIÓN. DOS PROYECTOS DE TÁVORA PARA PORTO. [pdf]
Francisco Barata
EL ANFI TEATRO DE COIMBRA. DE AULA MAGNA A LECCIÓN MAGISTRAL. [pdf]
Gonçalo Sousa Byrne
FERNANDO TÁVORA: ORIENTE, OCCIDENTE Y OTRAS CUESTIONES. [pdf]
Guillermo Bertólez
HACE TIEMPO QUE NOS CONOCÍAMOS... [pdf]
Fernando Távora
LIBROS
ALVAR AALTO. Autor: Víctor Brosa y otros. Rafael Diez
THE SITUACIONIST CITY. Autor: Simon Sadler. Enric Granell
TESIS DOCTORALES
ARQUITECTURA I CINE. PROJECTAR (EN) L’ENTORN CONTEMPORANI. Jaume Valor
CRONICAS
DIVULGAR LA INVESTIGACIÓN EN ARQUITECTURA. Queralt Garriga

TÁVORA. DPA 14 , Edicions UPC, Barcelona, 1998.
El clima de respeto y afecto que, de un modo unánime, rodea a la figura de Fernando Távora en el ámbito de la cultura portuguesa es, sin duda, un hecho excepcional, pero resulta comprensible cuando se conoce a la persona que lo suscita. Távora ha liderado durante medio siglo la Escuela de Porto.
Y lo ha hecho dando siempre prioridad a la búsqueda de ideas compartidas, sin anteponer en ningún caso sus intereses personales a los de la colectividad que representaba, alentando y favoreciendo a los jóvenes, es decir, llevando a cabo una tarea de catalizador y propiciando la formación de una escuela en el sentido más noble del término, en tanto que movimiento colectivo impulsado por aspiraciones comunes, fecundado por un diálogo sin restricciones y basado en el reconocimiento de los méritos personales que a cada uno corresponden.
Távora, además, ha apoyado siempre sin reservas el trabajo de sus discípulos y colaboradores más dotados. Y lo ha hecho con tal naturalidad y con una ausencia tan absoluta de envidia que su actitud parece casi un milagro en un ambiente como el nuestro, tan cargado de presunciones y de pequeñas miserias. De ahí surge el indiscutido magisterio de Fernando Távora. En él confl uyen dos cualidades que no suelen darse en alguien de un modo simultáneo: una cultura de gran calado que, lejos de la mera erudición, se convierte en aliada de la imaginación y en herramienta básica para la interpretación del mundo, y una generosidad intelectual que le permite considerar las iniciativas y aportaciones de otros con el mismo fervor que si fueran propias.
Este es el tipo de maestros que toda escuela necesita y busca con avidez, pero que rara vez encuentra. Maestros capaces de ejercer, de un modo activo y ecuánime, la única forma de autoridad que conocen: la autoridad moral que se deriva del reconocimiento que los demás les otorgan.
Pero no hay que olvidar que Távora ha alcanzado esa condición de maestro y punto de referencia no sólo gracias a sus virtudes éticas, sino también debido a la ejemplaridad de su obra arquitectónica. Una obra que arranca con una serie de proyectos extraordinariamente vigorosos e intensos y que prosigue con un interés sostenido hasta llegar a estos últimos años en que su trabajo parece experimentar una segunda primavera, coincidiendo con una serie de importantes encargos de carácter público que ocupan en la actualidad las mesas de su estudio y de los que todos esperamos ver surgir obras que estén entre lo mejor de su producción. Estamos convencidos de que el maestro Távora nos reserva todavía unas cuantas lecciones.